| Francisco Sierra y Pérez (1827-1864) |
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Insigne filarmónico michoacano. Nació el 14 de agosto de 1827 en el pueblo de San Francisco Angamacutiro, hijo de don Vicente Sierra y de doña Petra Pérez. Concluida su instrucción primaria se dedicó a la música, arte en que contaba con notables aptitudes y admirable inspiración natural. Fue Director de la Orquesta y de la música de viento de Puruándiro; organista de la parroquia de Puruándiro; y maestro de música. Su archivo musical fue muy amplio, escribió composiciones religiosas, sonatas de nochebuena y en materia profana, dejó admirables obras como la obertura “Leona Vicario”, varios valses, cuadrillas, schotis, polkas y canciones de estrado. Al morir se perdió gran parte de su archivo por tenerlo repartido entre sus numerosos discípulos. Otra gran parte de su archivo no se conservó porque eran verdaderas improvisaciones que no cuidaba al escribir. La sociedad puruandirense lo elogiaba por su gran perfección musical y buen gusto, siendo muy fecundo su ingenio y notable su facilidad para componer, lograba con destreza ejecutar en el piano partituras difíciles y no conocidas para él. Finalizando su vida de forma trágica, falleció en Puruándiro el 16 de enero de 1864. En honor a su memoria, el Ayuntamiento de Puruándiro le dio el nombre a una de sus calles en el centro de la ciudad y que hasta hoy día existe: la calle Francisco Sierra. |





